viernes, 19 de diciembre de 2014

"Ser educador social frente al matrato y el acoso a los menores"


El maltrato escolar se ha convertido en los últimos años en uno de los principales problemas de nuestras escuelas. La lucha contra éste fenómeno que afecta a un altísimo porcentaje de nuestros jóvenes debe ser el principal objetivo de los padres y profesores, y a través de la educación social tambien podemos desempeñar un papel fundamental en la erradicación de éste fenómeno y cuyas consecuencias pueden ser devastadoras para el desarrollo de los jóvenes que lo padecen.
En primer lugar definiremos qué es el acoso escolar y cuáles son las principales formas de maltrato.  El acoso escolar, conocido como "Bullying" consiste en toda forma de maltrato producida en la escuela por parte de un alumno o grupo de alumnos hacia otro. El fenómeno del Bullying es algo relativamente nuevo en los medios de comunicación, por este motivo es frecuente que la mayoría de las personas consideren este fenómeno como un problema producto de la escuela de nuestro tiempo, pero nada más lejos de la realidad. El maltrato y el acoso escolar siempre han estado presentes en nuestras escuelas, lo que ha acontecido en la actualidad es el estudio de él y de las consecuencias que padecen las víctimas de esta forma de maltrato.
Podrían calificarse como bullyng todo tipo de conductas cuyo objetivo sea menospreciar, agredir o aislar a algún menor del centro. Las agresiones no sólo tienen por qué ser físicas, tambien podemos clasificar dentro de este fenómeno los insultos que se realizan con reiteración por parte de un alumno o alumnos a otro, y todas las conductas de evitación que tienen como objetivo principal aislar al sujeto del resto de los compañeros. Es importante señalar que en este proceso no sólo la víctima y el agresor son los protagonistas, los alumnos que presencian estos epidosios de violencia alimentan este fenómeno con su indiferencia debido a que los agresores suelen cometer estos actos en público para demostrar su "superioridad" frente a la víctima ante los demás.
Erradicar este tipo de maltrato en el colegio debe ser el principal objetivo de padres, profesores, y educadores sociales, no sólo por el hecho en sí, sino por las graves consecuencias que generan este fenómeno en sus protagonistas directos e indirectos. Los jóvenes que han padecido acoso escolar a menudo acarrean dificultades como el fracaso escolar, dificultad a la hora de establecer relaciones, su autoestima y su autoimagen se ven gravemente dañadas, padecen depresiones y sufren de indefensión aprendida por la sensación de falta de control sobre las situaciones. En cuanto a los agresores, tambien podemos apreciar una serie de consecuencias negativas fruto de su maltrato; estos jóvenes aprenden que la violencia y la agresividad son el medio para lograr lo que deseen y ese aprendizaje lo trasladan a su vida personal, a sus relaciones de pareja, etc... Por lo que respecta a los espectadores, se produce una desensibilización hacía el sufrimiento de los demás y  obtienen modelos de imitación perjudiciales para ellos mismos.
Por estas razones la intervención sobre este fenómeno debe ser nuestra prioridad y todos los agentes educativos debemos trabajar en la misma dirección con todos los implicados. En primer lugar señalaremos unas pautas de actuación con los espectadores de este fenómeno, porque aunque no lo parezca desempeñan un rol fundamental en él con su pasividad. Se ha demostrado que en la mayoría de los casos un simple "basta" de alguno de ellos termina con la agresión, por eso es imprescindible concienciarles del papel que desempeñan en esa cadena, que cuando se encuentren con algo así no se conviertan en agentes pasivos y se lo comuniquen a algun profesor, a pesar del miedo que puedan sufrir porque la situación se vuelva es su contra. En cuanto a las víctimas, el trabajo debe de ir encaminado a recomponer el componente afectivo dañado   y mejorar su autoestima y autoimagen y sobre todo, hacerles conscientes de que son víctimas y no son responsables de la situación por la que están pasando. Las principales pautas de comportamiento que deben seguir son las siguientes: En primer lugar no hacer caso al maltratador, ignorarle y hacer como si no existiera. Es importante hacer ver al agresor que no te afectan sus burlas, pues ésta es una de sus principales motivaciones. Es importante manter distancia física con la persona y marcharte si sientes que no tienes control sobre la situación y sobre todo avisa a un adulto cuando te enfrentes a este tipo de situaciones.